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martes, 4 de marzo de 2014

Trilogía de los viajeros del tiempo: Esmeralda.



«¿No podríamos seguir siendo amigos?» Seguro que muere un hada cada vez que en algún lugar del mundo se pronuncia esta pregunta. Pero el perfectísimo Gideon de Villiers -a quien Xemerius prefiere llamar «el innombrable»- no tiene suficiente sensibilidad ni para pensar en las hadas ni para dejar de pisotear mi corazoncito. Si no fuera porque cuando le miro se me corta la respiración y me tiemblan las piernas, le hubiese soltado un bofetón que le habría mandado directo al siglo XIX sin necesidad de cronógrafo... Aunque, en lugar de hacer eso, solo le fulminé con la mirada y me alejé. Al fin y al cabo, éramos los dos últimos viajeros en el tiempo y en pocas horas saltaríamos juntos a 1782 con una misión a vida o muerte.

Trilogía de los viajeros del tiempo: Zafiro.


Gwen está hecha un lío… Gideon, su “compañero” de viajes en el tiempo la está volviendo completamente loca: tan pronto la besa apasionadamente como la ignora con desdén. Y es que nadie dijo que el amor a través del tiempo fuera una empresa fácil, ni mucho menos. Por suerte, Gwen tiene a su mejor amiga Leslie, a James, el fantasma del instituto, y a Xemenius, una gárgola bastante irreverente, para que le echen una mano en sus altibajos amorosos. Ah, y en lo de comportarse como la ahijada de un marqués o un duque del siglo XVIII… Porque desde que se ha convertido en la última viajera en el tiempo parece que estos son sus planes: asistir a una soirée en el año 1782, salvar el mundo y, sobre todo, no dar el cante. Así que ahora su vida consiste en aprender a bailar el minué (que no es nada sencillo) mientras decide lo que siente por el chico de sus sueños (que tampoco lo es).

Trilogía de los viajeros del tiempo: Rubí.

 
Los Montrose son una familia con cualidades excepcionales. La tía abuela Maddy tiene visiones indescifrables sobre el futuro, Gwendolyn puede ver y hablar con fantasmas y su prima Charlotte se supone que es la última portadora del "gen" de los viajeros del tiempo. Toda la familia espera con impaciencia que se presenten los mareos y náuseas asociados a los viajes temporales por primera vez. De hecho, empieza a sentirlos y es trasladada con urgencia al cuartel general de la Logia de los Vigilantes, sociedad secreta que vela por los viajeros en el tiempo fundada hace siglos por el Conde de Saint Germain. Sin embargo, la que de repente se encuentra saltando al pasado es la propia Gwendolyn. Ella es la duodécima viajera en el tiempo, el Rubí que cierra el círculo que desvelará el secreto.